Agenda de Gobierno Digital 2026 en Morelia: promesa tecnológica y retos pendientes
- Altorre

- hace 4 horas
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Morelia, Mich., 16 de febrero 2026.- La presentación de la Agenda de Gobierno Digital 2026 por parte del Ayuntamiento de Morelia, encabezado por el alcalde Alfonso Martínez Alcázar, busca colocar a la capital michoacana en el discurso contemporáneo de las “ciudades inteligentes”, apostando por la digitalización como solución a problemas históricos de la administración pública: burocracia, lentitud, opacidad y atención deficiente al ciudadano.
Sin embargo, aunque el anuncio se acompaña de un lenguaje atractivo —“un gobierno al alcance de un clic”—, el planteamiento expuesto hasta ahora deja más preguntas que certezas, especialmente en temas clave como presupuesto, cobertura real, seguridad informática, evaluación y resultados medibles.
La estrategia, operada por la Agencia de Ciudad Inteligente y Transformación Digital (Acitd), promete un “ecosistema de atención” y proyectos tan diversos como patrullaje inteligente, bienestar animal, capacitación para mujeres, atención por WhatsApp y ampliación del programa ID Morelia. Esta amplitud temática es al mismo tiempo su fortaleza narrativa y su principal debilidad operativa: el riesgo de convertirse en un catálogo de intenciones sin impacto tangible.
En la práctica, la digitalización no es sinónimo automático de modernización. Para que una agenda digital funcione debe responder a tres preguntas esenciales:
¿Qué trámites se digitalizarán y cuántos?
¿En cuánto tiempo se reducirá el proceso y en qué porcentaje?
¿Cómo se garantizará que la plataforma no se convierta en un nuevo cuello de botella?
El anuncio municipal no ofrece aún indicadores verificables. Se habla de que “al término del año” los proyectos estarán disponibles, pero no se precisa si estarán completos, en fase piloto o parcialmente operativos.
Otro punto sensible es el enfoque en seguridad. El llamado “Patrullaje Inteligente” se vende como herramienta para la tranquilidad, pero la experiencia nacional demuestra que estos modelos requieren más que software: necesitan coordinación policial real, infraestructura, vigilancia permanente, mantenimiento tecnológico y protocolos para evitar abuso de datos. De lo contrario, se convierten en simples plataformas costosas con impacto marginal.
A ello se suma el reto de la brecha digital. No todos los ciudadanos tienen acceso a internet, dispositivos modernos o habilidades tecnológicas. Si el Ayuntamiento avanza hacia una digitalización agresiva sin garantizar alternativas accesibles, podría generar un efecto contrario: excluir a sectores vulnerables, especialmente adultos mayores y comunidades periféricas.
Finalmente, el discurso oficial insiste en transparencia, pero no se menciona si esta agenda incluirá mecanismos concretos de datos abiertos, auditoría digital, licitaciones transparentes, evaluación ciudadana y rendición de cuentas. Sin estos elementos, la “modernización” corre el riesgo de ser más propagandística que institucional.
En síntesis, la Agenda Digital 2026 representa un paso necesario, pero no basta con anunciar tecnología: el reto verdadero será demostrar resultados medibles, reducir corrupción, acelerar trámites y garantizar que la digitalización no sea solo un escaparate político.


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