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Amarte Duele, México.



Por: Alberto Torres // Altorre


Así se ve... lo que se dice…



MORELIA.22.06.21

Amarte Duele México. Permítaseme utilizar esta frase para referir lo inaudito, indignante, frustrante y doloroso que resulta verte entregado a la mafia, a los delincuentes, al narco.


Es inaudito que desde el Palacio; referente de la soberanía Nacional, se pisotee y enloda los colores de nuestro emblema Nacional en medio de una retórica infame e indignante para los mexicanos.


Resulta frustrante el embeleso ruin y complaciente de súbditos agachados que aplauden el daño moral, y humano que surge de la garganta del Presidente de México, cuando reza, y agradece lo “bien que se portó la delincuencia organizada”. (https://www.elfinanciero.com.mx/video/tv/2021/06/07/delincuencia-organizada-se-porto-bien-en-elecciones-afirma-lopez-obrador/).


Duele México, que hasta el momento no haya institución alguna que juzgue, castigue y corrija la injerencia de grupos delictivos que hicieron y deshicieron durante el pasado proceso electoral de nuestro país.


De seguir así, los actores políticos y periodistas que observamos la verdadera cara de la cuarta transformación, lamentablemente habremos de confirmar la transformación de un México Libre a un descarado Estado en manos de la delincuencia organizada, y sus consecuencias serán desastrosas.


México, requiere de instituciones democráticas, pero sobre todo alejadas de la corrupción que generan los acuerdos oscuros, fácticos, complacientes, infames e hipócritas.


México, requiere de instituciones cimentadas en la honestidad valiente, prudente, segura, pero sobre todo en instituciones que permitan el crecimiento ordenado de la economía, la protección de la biodiversidad, la familia y la cultura; la generación digna de empleos, y de una vida feliz y en paz para las, los y les Mexicanos.


Hoy está en juego el futuro de la infancia que sufre los embates de la pandemia, el ausentismo escolar, pero sobretodo de la hipocresía de quienes permitamos que su país, México, caiga en la barranca de la indolencia, el mal uso constitucional y la anarquía.


Los mexicanos, llamémonos como queramos, seremos corresponsables de la debacle nacional si no hacemos lo que nos corresponde para defender los valores que dieron inicio a la convivencia humana y civilizada, y que no puede permitir que México caiga en estado de ‘coma’, en la sala de terapia intensiva de la omisión de conciencias de todos nosotros los mexicanos.


Al tiempo, y al efecto. Así se ve lo que se dice…