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APRENDE A DECIR NO

Actualizado: 3 de jul de 2020

Hijas del Drama

Web: Hijas del Drama

Julio, 02/ Por: Nadia Hernández



Estamos tan acostumbradas a complacer a los demás que hemos aceptado la idea de que debemos ser incondicionales en todo momento. ¿Te ha pasado que cuando te piden un favor algunas ocasiones entras en conflicto contigo misma porque en realidad quieres decir NO?

Pero tu lengua tiene un impulso y una fijación por decir SI y no entiendes porque otra vez estas en la desagradable posición en la que no te puedes retractar.

Te la voy a poner simple, la verdad tenemos instaurado el chip de la obediencia y te cuento mi experiencia que puede ser tu caso: de niña me obligaban a cumplir todos los deseos de los adultos, porque si no era obediente me convertía en una niña mala y me amenazaban con la frase de «sino te portas bien, no te voy a querer».

Y el precio que tuve que pagar para recibir cariño fue decir siempre SI, hasta un instructivo de respuestas me enseñaron a recitar, tenía que decirlo de «buen modo» nada de poner cara de fastidio porque de lo contrario recibía un castigo y el peor de todos era el desprecio y la desaprobación del mundo entero. Así, en tono dramático.

Lo peor de todo es que cuando estaba en alguna fiesta, reunión familiar, el parque u otro lugar donde había público, algunas veces tomaba valor y me revelaba haciendo quedar en ridículo a mi madre, la cual se contenía para no perder los estribos y evitar que la gente le aventara la mirada más temida por los padres y madres, «la mirada juzgadora», esa que era indicativo de que no podía controlar a su fierecilla.

Disfrutaba del triunfo por un rato, pero el gusanito del miedo ya se había activado, sabía que llegando a casa me esperaba una buena reprimenda y ahí en terreno de mamá no había escapatoria.

Y así fue como aprendí que en la vida me iba mejor si era obediente, lo cual asocie con la palabra SI, pues esta se volvió sinónimo de aceptación, de complacer a otros para que me quisieran, de no fallarles y estar siempre disponible porque eso es la muestra de que sería  buena hija, buena amiga, buena novia, buena madre, buena mujer, buena esposa, buena ciudadana.

Pero un día me dí cuenta que decir siempre SI, era cansado y no me daba libertad de elegir, porque mi respuesta estaba tan automatizada que incluso cuando no me pedían ayuda, la ofrecía y me sentía ofendida cuando alguien la rechaza.

Pero la cosa no queda ahí, sino que cuando a mi me decían que NO, la bomba estallaba y me sumergía en el mar del abandono y del rechazo, porque nunca me dijeron que los otros pueden decir NO, creí que como yo lo tenía prohibido, los demás deberían estar disponibles para mi, apoyarme y ser serviciales, en fin, debían corresponder. Y este capítulo en mi drama se llama «yo siempre hago todo por los demás y nadie lo valora».

Pero no te preocupes la vida siempre nos da oportunidades de aprender nuevas habilidades y esta en nuestras manos decidir cuando empezar a dejar de pasar tragos amargos y aprender el arte de poner límites, en otras palabras aprender a decir NO. Por experiencia te digo que no es como tomarse una aspirina para ver un efecto inmediato, toma su  tiempo y se da un paso a la vez.

Aquí vamos, ¿lista para aprender a decir la palabra mágica NO?


PASO 1. Analiza qué sientes al decir NO


El primer paso es identificar que emociones experimentas al dar una negativa o negarte a hacer algo que te piden. Descubre si lo que sientes es culpa, inseguridad o miedo de vivir las consecuencias cuando te niegas a seder ante la petición de alguien.

Muchas veces pensamos primero en los demás que en nosotras mismas y la razón es que no estamos listas para experimentar el rechazo. Si te das cuenta que pesa mucho en ti lo que los demás piensen, es momento de moverte al primer puesto en tu lista de prioridades. 

Aprender a leer tus emociones te puede ayudar a saber si te causa incomodidad o malestar aceptar participar en aquello que te piden que hagas, si no te sientes segura lo más probable es que lo que en realidad quieres decir es NO.


PASO 2. Evita caer en manipulaciones.


A veces te piden que hagas algo que los demás quieren evitar, dejando la responsabilidad en ti. Si decir si te va a perjudicar, más vale que lo pienses dos veces. Antes de dar tu respuesta hazte la siguiente pregunta ¿diré que si porque puedo y quiero o solo busco evitar que el otro se moleste conmigo?

Alguna personas les cuesta trabajo decir NO porque evaden el conflicto, y se vuelven muy complacientes, eso significa que les hace falta aprender a resolver problemas y prefieren evitarse la molestia, así que optan por el camino corto, huir del conflicto antes que enfrentarlo.


PASO 3. Pon límites.


Todos los seres tenemos un lugar y espacio vital, de ti depende que ese espacio se torne libre, seguro y te proteja. Imagina que sin tomar en cuenta ese límite alguien pasa sin pedir permiso, lo brinca o te engaña para cruzar, eso tal vez te dejaría expuesta.

Primero tienes que saber que tu tienes el poder de dar permiso a que entren a tu espacio vital o prohibir que lo hagan, esto se resume a decir SI o NO. Todo dependerá de tu criterio para descifrar si las consecuencias de decir que si, te mantienen a salvo o te causa un perjuicio.

Aprender a decir que NO, implica autocuidado, desarrollar tu propia capacidad para decidir cuando es necesario poner límites, esto no tiene nada que ver con que no quieras a las personas o les niegues la ayuda, sino que antes de salvar a alguien, procura estar a salvo primero.

En resumen aprender a decir que NO, significa que pones límites, es decir asumes la responsabilidad de cuidar de ti, tienes más alternativas para tomar decisiones, te escuchas y eres fiel a tu persona, es una forma de proclamar autorespeto y evita que los demás abusen de tu generosidad y buena fe.

Tampoco se trata de que de ahora en adelante a todo le digas que NO, que te vuelvas una arbitraria e insensible, mas bien antes de tomar decisiones, imagina que tienes una balanza donde trataras de equilibrar el peso de decir SI y el peso de decir NO, así podrás darte cuenta de adonde se inclina la balanza, hacia un beneficio o un daño.

Solo recuerda que decir NO es válido, decir SI, también, el asunto es que que hay desarrollar nuestro propio criterio para discernir cuando usar cada uno. Por Nadia Hernández


Ejercicio para Hijas del Drama: La próxima vez que te alguien te pida algo pregúntate antes de responder: ¿Quiero hacerlo? ¿Puedo hacerlo? ¿Me causa problema? Acuérdate de tu balanza.

Cuéntame tu historia, platícame los dramas de tu vida, en Hijas del Drama tienes un lugar para desahogarte.

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