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Balizamiento en Acueducto: mantenimiento básico que llega tarde a una vialidad rebasada

  • Foto del escritor: Altorre
    Altorre
  • hace 6 días
  • 2 Min. de lectura

Autoridades anuncian trabajos de señalización como mejora en seguridad vial, en una avenida marcada por el desorden, el desgaste y la falta de control efectivo del tránsito


Morelia, Michoacán, 23 de marzo de 2026.- El inicio de trabajos de balizamiento en la avenida Acueducto fue presentado por la Secretaría de Desarrollo Urbano y Movilidad (Sedum) como una acción para fortalecer la seguridad vial; sin embargo, se trata de una intervención que, más que innovación, evidencia el rezago en mantenimiento urbano en una de las arterias más transitadas de la capital michoacana.

El tramo que va desde la calle Olivares de Tzintzuntzan, a la altura de la 21 Zona Militar, hasta la Fuente de Las Tarascas será objeto de la aplicación de señalización horizontal: líneas divisorias, pasos peatonales y marcas viales. Elementos básicos que, en muchos puntos de la ciudad, permanecen desgastados o prácticamente inexistentes desde hace meses.

Aunque la titular de la dependencia, Joanna Moreno Manzo, supervisó personalmente el arranque de los trabajos junto a personal operativo, el anuncio no despeja cuestionamientos de fondo: ¿por qué estas acciones, esenciales para la seguridad vial, se realizan de manera reactiva y no como parte de un programa permanente y preventivo?

En una vialidad como Acueducto, donde confluyen transporte público, vehículos particulares y peatones, la falta de señalización clara ha sido durante años un factor que contribuye a accidentes, conflictos viales y desorden en la circulación. El balizamiento, si bien necesario, difícilmente resolverá por sí solo problemas estructurales como la invasión de carriles, el irrespeto a los pasos peatonales o la ausencia de vigilancia efectiva.

La autoridad municipal asegura que los trabajos se realizarán con cortes parciales y en horarios de baja afluencia para evitar mayores afectaciones, con una duración estimada de entre siete y diez días. No obstante, para muchos ciudadanos, estas molestias temporales se suman a una percepción más amplia: intervenciones aisladas que no terminan de traducirse en una mejora integral de la movilidad urbana.

El llamado a respetar la señalización y conducir con precaución contrasta con una realidad cotidiana donde la cultura vial es débil y la supervisión escasa. En ese contexto, el balizamiento luce más como una medida necesaria pero insuficiente.

Así, mientras se pintan nuevamente las líneas sobre el asfalto, persiste la deuda de fondo: construir una política de movilidad que vaya más allá del mantenimiento correctivo y que realmente ordene, regule y garantice seguridad para quienes transitan diariamente por una de las avenidas más emblemáticas —y también más saturadas— de Morelia.


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