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EL "ÉCHALE GANAS" ES UNA PATADA EN EL ESTÓMAGO


Por: Nadia Hernández / Hijas del Drama

Web: Hijas del Drama


¿Te ha pasado que terminas una relación amorosa, pierdes un empleo, un negocio, tienes que despedir a alguien que amas, se te descompone el carro, te robaron, te defraudaron, etcétera y al platicarlo a alguien la respuesta que recibes, es échale ganas?


No querida, la adaptación a un cambio no se resuelve con los «échale ganas», es un proceso doloroso, difícil, donde perdemos algo, entramos en duelo, se nos crispan las emociones y nuestro ánimo parece montaña rusa.


Y no me malentiendas, después de una caída sin duda hay que levantarnos, pero entre la caída y la levantada hay un camino que aún hay que recorrer y hay que prestarle atención, darnos tiempo para sufrir, llorar, patalear, gritar, hacer una pausa para sacar nuestro enojo de la impotencia que se siente que la vida te cambia la jugada y no está en tus manos evitarlo.


Cuando estás en una situación de angustia, el «échale ganas» es una patada en el estómago porque tu le estabas echando los kilos y te topaste con una pared que antes no estaba y te frustras porque no sabes cómo cruzarla, necesitas tiempo para hallarle el modo ¿y cuánto tiempo ocupas?, el que sea necesario, el que haga falta.


Cuando pláticas con alguien de lo que sientes respecto a esa incómoda situación, no lo haces para que te den la respuesta, esa tu ya la tienes pero aún no estás lista para llegar a ese paso, porque primero necesitas recuperarte, ya que perder desgasta el pensamiento de estar buscando la razón de porque sucedió lo que sucedió, desgasta el corazón por tratar de no perder los pedazos que se rompieron, desgasta el alma por sentirse herida y desorientada.


Entonces, ¿qué ayuda?, ayuda que te escuchen, ayuda que te den espacio para llorar y quejarte, ayuda que acepten tu drama y no te juzguen por hacerlo, por expresarlo, ayuda que te presten su hombro para consolarte, ayuda que te acompañen aunque te vuelvas un fastidio por siempre hablar de lo mismo.


Será una etapa difícil donde la presencia del amor y la comprensión son indispensables para ir sanando, porque el amor es paciente y vaya que la paciencia sirve de mucho porque, va a haber días en que parece que vas avanzando pero tendrás recaídas y lo menos que esperas sentir es que eres una carga.


Tampoco se trata de que te carguen, tú puedes cargarte sólita, pero antes de que recuperes tu fortaleza, vas a necesitar ayuda y a veces no vas a pedirla porque no sabrás como hacerlo, otros días querrás que lo hagan por ti, pues tienes miedo de volver a caer, y algunas otras veces te vas a querer morir porque aún no le encuentras sentido, ni aprendizaje y haz perdido la esperanza de volver a ser feliz. Porque sabrás que lo que perdiste ya no va a regresar, pero aun no tienes el valor para vivir sin ello.


Tampoco te ensañes con quien te diga “échale ganas”, porque tal vez ellos no saben que más decirte, tal vez no alcanzan a entender lo que sientes o quizá les paso algo similar y no lo han resuelto y aún les duele recordarlo.


Llegará un día en que la herida duela menos, todo el caos se irá ordenando, pero lo que necesitas saber es que el dolor te llevará a un viaje profundo para que te conozcas más, para que recuerdes que, aunque las cosas vayan mal, tu tienes recursos para adaptarte a las nuevas circunstancias de tu vida y sin duda necesitarás ayuda pero no esa donde te impiden vivir tus emociones, sino esa que te servirá para saber que no estás sola en ese valle de lágrimas.


Por: Nadia Hernández


«Abrir los ojos duele, pero es un dolor muy necesario»

Cuéntame tu historia, platícame el doloroso drama de tu vida. En Hijas del Drama tienes un espacio para ser escuchada y acompañada, no te voy a decir que hacer, pero hablar ayuda a sanar.

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