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EL DRAMA DE LA VILLANA DEL CUENTO

  • Foto del escritor: Altorre
    Altorre
  • 27 may 2020
  • 4 Min. de lectura


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Por: Nadia Hernández / Hijas del Drama

¿Por qué hay mujeres que se han puesto el letrero de advertencia y usan la crueldad como defensa?, ¿has notado que evitan mostrar su fragilidad, que prefieren herir antes que ser heridas?. Seguramente al leer el título automáticamente te vino a la mente la imagen de alguien a quien que le haz entregado el puesto de «la más mala de todas».

Pero vamos a ser sinceras, todas hemos hecho el papel de villanas, para que hacernos la Blanca Nieves o la Bella Durmiente, si en algún momento se nos ha salido lo Úrsula y lo Cruella de Vil.

Y es que nadie es totalmente bueno y nadie es totalmente malo, solo actuamos de acuerdo a lo que sentimos y a las circunstancias.

Te pondré un ejemplo: Todas conocemos al personaje de Cruella de Vil, de la película 101 Dalmatas de Disney, esa que tiene el cabello mitad negro, mitad blanco. Ella si es la villana de villanas, ¿pero qué la hizo ser así?

Según su historia de infancia, Cruella perteneció a una familia muy adinerada de Londres, sus padres viajaban mucho, por lo que siempre estaba sola, incluso en fechas como Navidad; además una de sus ilusiones era tener un perrito que nunca le compraron. De este abandono y de la falta de tener a alguien que fuera amable con ella, nació su personalidad hostil y su vida se tornó muy oscura, tal como te la cuentan en la película.

Pero, ¿no crees que su obsesión de dañar a seres tiernos e indefensos es un reflejo de su enojo?, es como si ella repitiera constantemente que a causa de su fragilidad fue herida porque ella era una niña pequeña e indefensa, y tal vez no entendió porque no la cuidaban y porque la dejaban sola. Es como si se vengara de la falta de amor de sus padres y quisiera que el destino de los débiles sea la miseria a la que ella fue sometida. Tal vez me vas a decir «pero eso es una película animada, es ficción» sin embargo, pienso que aunque sea fantasía, seguro su creadora, Dodie Smith se inspiró en la realidad de alguien para crear al singular personaje. 

No pretendo justificar los actos malévolos, simplemente el pensamiento que te quiero compartir es que al abrir conciencia a tus emociones te darás cuenta del grado en el que te puede afectar no conocerlas y dejar que suban a tal nivel que te hagan actuar de forma irrazonable; no basta con sentirlas es importante aprender a gestionarlas. Si realmente quieres dejar de culpar a otros por tu mala suerte, una opción es voltear a ver que emociones tienes atoradas y empezar a darles salida.

Por otro lado, cuando juzgamos a alguien por que actúa de forma hostil, hace comentarios hirientes, crea conflictos y tiene comportamientos desconsiderados, etcétera, tendemos a clasificarla como «mala persona»; generalizamos y dejamos de lado los aspectos positivos con los que cuenta, es como si no le diéramos la opción de reivindicarse y eso también es un acto de crueldad. Claro que depende del daño, pero si fue muy grave para eso están las leyes ¿no crees?

Esta actitud incriminadora puede ser contraproducente para todos porque si en algún momento cometemos un error y dañamos a alguien, pues ya sabemos lo que nos depara; como diría la Reyna Roja «que le corten la cabeza».

Y entonces ¿qué podemos hacer cuando nos encontramos en una situación donde alguien se dejó llevar por sus emociones y actuó como la villana o el villano?.

Probablemente no te va a gustar la respuesta, porque se relaciona con dos aspectos que los seres humanos requerimos tiempo y práctica para desarrollar; y si nos han herido profundamente, a algunos nos puede llevar más tiempo que otros. Estas dos habilidades son: la empatía y el perdón.

La empatía es el sentimiento que te permite identificarte con algo o con alguien, compartir lo que sentimos con el otro nos permite tener la capacidad de ayudarnos entre sí. Es decir, es como si abrieras la puerta para escuchar las razones que tuvo la persona para actuar como lo hizo, tratando de comprender que, como todos los humanos, nos equivocamos y la embarramos.

El perdón, por su parte, es un proceso de disculpar a otro por una ofensa que cometió, renunciando a la venganza y a no tomarlo en cuenta en el futuro. Es borrón y cuenta nueva, sin que signifique que vamos a hacer como que no pasó nada, sino que vamos a procurar protegernos para que no vuelva a pasar; además uno de sus mayores efectos es que es liberador. Pero de este tema hay mucho que discutir y mucho que profundizar porque llegar a este nivel de conciencia es complicado, por eso lo dejamos en pausa y más adelante lo platicamos.

En resumen, la vida nos va a presentar situaciones que nos van a generar enojo, decepción y deseos de herir a quien nos hirió, eso nos conecta con nuestra fragilidad y nos da la oportunidad de desarrollar habilidades como la resiliencia; es decir, levantarnos de las cenizas y renovarnos, aprender a transformar el dolor en fortaleza para no rendirnos y crecer a pesar de las dificultades.

Tarea para Hijas Dramáticas:  Busca una de tus películas favoritas de la infancia, vuélvela a ver pero céntrate en el diálogo de la villana y trata de descubrir que drama de su vida la motivó a sacar la peor parte de ella, un buen ejercicio para practicar tu empatía. Cuéntame tu drama, me gustaría conocer tu historia.

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