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Exposición al sol: un riesgo cotidiano que puede prevenirse con hábitos básicos de cuidado

  • Foto del escritor: Altorre
    Altorre
  • hace 3 días
  • 2 Min. de lectura

— Autoridades de salud advierten sobre el aumento de radiación UV y llaman a reforzar la protección, especialmente en sectores vulnerables

Morelia, Michoacán, 25 de marzo de 2026.— Con la intensificación de las temperaturas y la radiación solar, especialistas en salud pública advierten que la exposición prolongada al sol no es un asunto menor, sino un riesgo acumulativo que puede derivar en quemaduras, envejecimiento prematuro de la piel e incluso en cáncer de piel.

En este contexto, la Secretaría de Salud de Michoacán (SSM) insistió en la necesidad de incorporar medidas preventivas como parte de la vida diaria, particularmente en niñas, niños y adultos mayores, quienes presentan mayor vulnerabilidad ante los efectos de los rayos ultravioleta.

Más allá de una recomendación estacional, el uso de protector solar se plantea como una práctica constante. Se sugiere emplear productos con un factor de protección solar (FPS) de al menos 30 y reaplicarlos cada dos a cuatro horas, ya que su efectividad disminuye con el sudor, el agua y el paso del tiempo.

A ello se suma la importancia de modificar rutinas: evitar la exposición directa al sol entre las 11:00 y las 16:00 horas, utilizar ropa que cubra la piel —preferentemente de manga larga y colores claros—, así como sombreros de ala ancha y lentes con filtro UV. Estas medidas, aunque simples, pueden marcar la diferencia entre una exposición segura y un daño progresivo.

Otro factor clave es la hidratación. El organismo pierde líquidos de forma constante durante la temporada de calor, por lo que se recomienda consumir agua de manera regular, sin esperar a tener sed. En contraste, bebidas azucaradas, con cafeína o alcohol pueden acelerar la deshidratación.

Especialistas también llaman a no minimizar señales de alerta en la piel. La aparición de manchas nuevas, o cambios en lunares —en tamaño, forma o color—, requiere atención médica oportuna, ya que la detección temprana sigue siendo una de las herramientas más efectivas frente a enfermedades cutáneas.

En un entorno donde las olas de calor son cada vez más frecuentes, el autocuidado deja de ser una opción individual para convertirse en una práctica colectiva de prevención. La exposición al sol, cotidiana e inevitable, puede manejarse con información, disciplina y conciencia del riesgo.

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