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Gabriela Molina insiste en entrar a la “encuesta” de Morena; dice "estar lista" para gobernar Michoacán. Aunque usted, no lo crea.

  • Foto del escritor: Altorre
    Altorre
  • hace 39 minutos
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Foto: Gabriela Molina, posa para Redes.
Foto: Gabriela Molina, posa para Redes.

Morelia, Mich., 12 de marzo 2026.- En la cada vez más anticipada carrera por la sucesión gubernamental en Michoacán, hay quienes no pierden oportunidad para levantar la mano… aunque todavía nadie haya preguntado. Tal parece ser el caso de la actual secretaria de Educación, Gabriela Molina Aguilar, quien nuevamente salió a reiterar —por si alguien no se había enterado— que está lista para “servir a Michoacán” y formar parte del llamado proyecto de transformación que impulsa Morena.

El mensaje, repetido con puntual disciplina política, busca evidentemente abrirle espacio en la ya famosa —y para muchos bastante cuestionada— encuesta interna con la que Morena acostumbra seleccionar a sus “corcholatas”. Una encuesta que en los pasillos de la política local algunos ya califican sin pudor como la clásica encuesta patito: todos dicen que existe, nadie sabe bien quién la hace, pero siempre termina beneficiando a quien el partido ya decidió.

En ese contexto, Molina Aguilar insiste en aparecer en la fotografía de los aspirantes, convencida —o al menos eso proyecta— de que su nombre debe figurar entre quienes podrían gobernar el estado.

El problema es que la memoria política suele ser incómoda. Con la llegada de Silvano Aureoles Conejo al gobierno de Michoacán (Octubre 2015) —hoy personaje poco deseable en la política estatal—, Gabriela Molina Aguilar fue nombrada directora del Sistema Michoacano de Radio y Televisión, cargo que ocupó hasta abril de 2017. Una institución pública que, según trabajadores y observadores del sector cultural, dejó literalmente patas pa’riba: conflictos internos, debilitamiento institucional y una gestión que, hasta hoy, sigue siendo motivo de críticas.

Así que la pregunta que comienza a rondar entre analistas y actores políticos no es menor: si así quedaron los medios públicos del estado bajo su conducción, ¿qué podría esperar Michoacán entero?

Porque una cosa es declararse lista para servir a Michoacán —frase que en tiempos de precampaña se repite con sorprendente facilidad— y otra muy distinta demostrar que se tiene la capacidad política, administrativa y de liderazgo para gobernar un estado complejo, golpeado por problemas estructurales, delincuencia y con una ciudadanía cada vez más escéptica frente a los discursos de transformación.

Por lo pronto, la secretaria de Educación sigue insistiendo en ser tomada en cuenta dentro del proceso interno de Morena. En política, claro, insistir no cuesta nada. Gobernar, en cambio, suele ser otra historia.

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