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Huelga en la UMSNH exhibe guerra política: acusan embate desde el poder contra Yarabí Ávila. Mientras Alfonso Martínez, entra al juego rumbo al 2027

  • Foto del escritor: Altorre
    Altorre
  • hace 4 días
  • 2 Min. de lectura

Morelia, Mich., 21 de abril 2026.- En medio de la creciente tensión política entre la rectora de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Yarabí Ávila González, y el gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, el alcalde de Morelia, Alfonso Martínez Alcázar, irrumpe en la escena política con una propuesta para atender el histórico adeudo de la Casa de Hidalgo por concepto de agua potable.

El encuentro, realizado en el Centro de Administración Municipal, no puede leerse aislado del contexto político que ya perfila la disputa rumbo al 2027. Mientras las diferencias entre el gobierno estatal y la rectoría universitaria escalan, Martínez Alcázar se posiciona como interlocutor y ofrece una ruta financiera para saldar una deuda acumulada durante décadas con el OOAPAS.

A este escenario se suma que actualmente la UMSNH se encuentra en huelga, un movimiento que, en círculos políticos, se señala como presuntamente impulsado desde oficinas gubernamentales, con el aval del partido en el poder e incluso con respaldo desde la mesa directiva del Congreso local. La lectura que circula es que el paro formaría parte de una estrategia para debilitar y eventualmente desbarrancar a la rectora, luego de que ésta abriera espacios a actores opositores al mandatario estatal.

Durante la reunión, se expuso el crecimiento del pasivo universitario y las alternativas para su regularización, en un diálogo donde ambas partes manifestaron disposición para alcanzar acuerdos. Sin embargo, más allá del discurso institucional, el movimiento del edil capitalino se interpreta como una jugada política en plena antesala de la sucesión gubernamental.

La rectora reconoció la apertura del Ayuntamiento para construir esquemas de apoyo extraordinarios, al tiempo que admitió que, si bien el presupuesto actual permite atender compromisos operativos, los adeudos históricos requieren medidas adicionales.

Por su parte, Martínez Alcázar subrayó la necesidad de fortalecer a la Universidad Michoacana, aunque su intervención ocurre en un escenario donde los actores políticos comienzan a mover piezas, aún fuera de los tiempos oficiales.

Así, mientras en Michoacán persisten problemas de inseguridad, rezago en servicios públicos, deterioro urbano y falta de oportunidades laborales, la clase política parece más enfocada en la disputa interna y el posicionamiento rumbo al 2027, donde los acuerdos institucionales también se convierten en herramientas de proyección electoral.

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