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LA HISTORIA DE UNA MUJER DUEÑA DE SU VIDA, EMPODERADA Y CAPAZ DE HACER LO IMPOSIBLE



Nadia Hernández Reyes / Hijas del Drama

Web: Hijas del Drama

La vida está llena de cuentos, algunos realistas  algunos otros muy fantasiosos, lo interesante de los cuentos es que todos traen un mensaje, el mensaje es diferente para cada persona que lee el cuento porque cada quién se pone el saco que le queda, ¿no crees?. Déjame contarte un fragmento de un cuento muy dramático, es de una mujer como tú y como yo, atrévete a conectar con su historia, tal vez el drama de su vida te cuente algo sobre la tuya. … El día que me di cuenta que ya no quería vivir a expensas de la circunstancias y tome la decisión de hacer algo para retomar la riendas de mi vida descubrí que las intensiones no son suficientes. Te contaré lo que pasó. Ahí estaba yo toda decidida a ser una mujer diferente y en mi mente se recreaba la frase “TU ERES DUEÑA DE TU VIDA, ERES UNA MUJER EMPODERADA Y PUEDES HACER LO IMPOSIBLE”. Me puse mis zapatos favoritos, tomé mi bolsa y metí algo de comida en ella, fui al espejo a decirme que era una ganadora, abrí la puerta y salí de mi casa determinada a cumplir con mi cometido. ¿Y ahora qué?, ¿hacia dónde le doy?, ¿cuál es el camino?. Era extraño como me sentía pues no tenía idea de lo que estaba haciendo así que mire al cielo y recé para que me mandara una señal. Comencé a caminar, iba de frente, cada paso que daba era firme, la seguridad con la que mis pies pisaban me hacía sentir que estaba en lo correcto. Experimentaba mucha emoción tanta que me ponía al borde de las lágrimas, por momentos me daban ganas de gritar de lo feliz que me sentía, pero no me duró mucho el gusto, después de caminar un rato me sentí sin rumbo, las dudas me invadieron pues me di cuenta que no estaba segura de lograrlo, me detuve y pensé en regresar, tal vez era mejor hacer las cosas de la forma que conocía, pero una gran voz en mi interior me gritaba que siguiera adelante, aunque yo estaba en un gran dilema. El pánico se hizo presente “es estúpido todo esto” pensé, “no se que debo hacer, ¿cómo saber si continuar es lo correcto?”. Me detuve y me senté en una banca que estaba sobre la banqueta. Mientras me torturaba con mis pensamientos, una mujer que caminaba por esa misma calle se me acercó, se sentó junto a mi y sin más me dijo: En los caminos siempre hay piedras, en algunos más que en otros, si les prestas demasiada atención pareciera que son muy grandes y hasta podrías tropezar y caer por alguna de ellas, pero lo importante no es cuantas piedras u obstáculos hay en los caminos, lo importante es llegar al final de ellos. No te preocupes, aunque este camino parece largo y difícil al final te llevará al lugar al que perteneces, yo ya lo he recorrido y estoy segura de que lo lograrás. Se despidió y se fue con una sonrisa en su rostro, me transmitió una gran tranquilidad acerca de la decisión que había tomado, aunque el momento fue rarísimo me levanté y seguí caminando, con dudas pero seguí, lo que me había dicho esa mujer me había dado un nuevo impulso para no rendirme. De pronto escuché pasos detrás de mi, alguien se venía quejando, me detuve para ver quien era y no vas a creer a quien vi, era imposible, tenía que estar soñando, era una absurda locura, era yo misma, la situación era tan desconcertante que me creí loca, me di la vuelta y seguí caminando. Entonces ocurrió lo impensable, me tomó del brazo y dijo: “¿qué se supone que estas haciendo?, ¿qué pretendes con todo esto?, te conozco y se que normalmente no utilizas mucho la lógica pero, ¿no crees que estas exagerando?, ¿te creíste todas esas mentiras de que puedes vivir mejor?, sinceramente no somos capaces de dejar todo lo que conocemos por algo que no te consta que sea cierto”. Sus palabras fueron hirientes pero parecían razonables y le conteste: “estoy decidida, necesito hacer un cambio, nunca nada me había motivado tanto, creo que al fin quiero darle valor y sentido a mi vida”. Siguió cuestionando, era mi duda encarnada, ¿qué va a suceder si fracasas?, ¿no vez que es un espejismo?. Me di cuenta que esa escena ya la había vivido, era el pan de cada día en mi cabeza, entendí que los cambios que tanto anhelaba no serían sencillos, pues la parte más incómoda del proceso sería enfrentarme conmigo misma. Me solté a llorar porque me sentía muy frustrada, era duro tener que hacerlo sola, mi otra yo ya no estaba y que bueno porque me daba terror hablar con ella, se veía enojada, tal vez tenía miedo de volver a fracasar, quería decirle tantas cosas pero no pude porque tenía un asfixiante nudo en la garganta. De pronto recordé a la mujer extraña, pudo haberme advertido que esto pasaría, decidí regresar a casa, estaba cansada y muy confundida, sentía que no había avanzado nada. Al abrir la puerta de mi casa todo parecía estar igual que siempre, hice lo mismo que hacía todos los días, pero lo que quería era dormir para olvidarme de la locura de día que había tenido. Antes de dormir, pasé por el espejo y recordé la frase con la que había comenzado mi día, “TU ERES DUEÑA DE TU VIDA, UNA MUJER EMPODERADA Y PUEDES HACER LO IMPOSIBLE”. Me empecé a reír al recordar todo lo que me había pasado, me reí tanto que me dolió el estómago, tenía mucho que no lo hacía, pero es que no pude evitar darle crédito a la frase porque justo eso me había sucedido y era absurdo. Al final me di cuenta que dentro de mi había una vocesita que me decía “¿y si mañana lo volvemos a intentar?”… Vaya historia, un auténtico drama, ¿era lo que esperabas?, ¿en qué te puso a pensar?, ¿de qué te das cuenta?, ¿crees que no tiene nada que ver con tu vida?. Platícame qué pensaste, me interesa conocer tu opinión, deja tu comentario y recuerda que en Hijas del Drama puedes expresar de tu ronco pecho lo que sientas.

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