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Opinión | La contradicción que desnuda al poder

  • Foto del escritor: Altorre
    Altorre
  • hace 15 minutos
  • 2 Min. de lectura

Así se ve lo que se dice...

Morelia, Mich., 14 de enero 2026.- La incongruencia en el discurso de Morena vuelve a quedar en evidencia, ahora con voz y nombre propios. Fue el dirigente estatal en Michoacán del Movimiento de Regeneración Nacional, Jesús Mora González, quien asumió y vistió públicamente la postura de culpar a los medios de comunicación de la percepción de inseguridad y anunciar la “exhibición” de comunicadores críticos. Una posición que contrasta abiertamente con el mensaje emitido desde la Presidencia de la República.

Mientras desde la dirigencia estatal de Morena se opta por responsabilizar a la prensa de un fenómeno tan grave como la inseguridad, la presidenta de México ha sido clara al advertir que en el país no debe existir ninguna acción judicial motivada por intereses políticos. El problema no es menor: ambas posturas no se complementan, se contradicen.

Atribuir la percepción de inseguridad al trabajo periodístico implica desestimar la experiencia diaria de la ciudadanía. La violencia no se fabrica en redacciones ni se amplifica por capricho editorial; se documenta. Señalar a los medios como responsables es una forma de evadir la discusión de fondo y desplazar la atención del fracaso —o insuficiencia— de las estrategias de seguridad.

Más preocupante aún es el anuncio de “exhibir” a periodistas críticos. Aunque no se trate, en sentido estricto, de una acción judicial, sí constituye un acto de presión política y de estigmatización desde el poder partidista. La libertad de expresión no solo se vulnera en los tribunales; también se erosiona cuando se pretende intimidar desde el discurso público, señalando a quien incomoda.

En ese contexto, el mensaje presidencial sobre la no utilización política de la justicia queda debilitado cuando militantes y dirigentes del propio partido en el poder promueven prácticas que, sin pasar por juzgados, buscan inhibir la crítica. La censura no siempre se ejecuta con expedientes; a veces basta la amenaza velada, la descalificación o el señalamiento público.

Morena, y particularmente su dirigencia en Michoacán, enfrenta un dilema de coherencia política. Si se respalda la postura presidencial de respeto al Estado de derecho y a las libertades, esa convicción debe reflejarse en todos los niveles del partido. De lo contrario, el discurso se fractura y el poder termina exhibiendo su intolerancia a la crítica.

La democracia no se construye culpando a los medios ni anunciando listas de “exhibición”. Se construye con resultados, con autocrítica y con respeto pleno a la libertad de expresión. Todo lo demás, lejos de fortalecer al movimiento, lo coloca frente al espejo de sus propias contradicciones, y deja ver que si tanto se critica a nivel global la censura, y las actitudes dictatoriales, es precisamente ese el mensaje que se envia a la comunidad de periodistas y comunicadores.

Estamos entrando a una dictadura, despacio pero continuo.


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