• Altorre

Perverso y enfermizo el regreso a las aulas



Morelia.19:08:2021.


Así se ve. Lo que se dice...


Por: Alberto Torres/ altorre

En plena ola de COVID-19, con la variante DELTA, y sin conocer los resultados inmediatos del contagio luego de la aplicación masiva de vacuna, es verdaderamente perverso y enfermizo el regreso a las aulas.

Es lamentable que quien dirige el gobierno, que por más de una década criticó airadamente las mediocridades, tranzas, malos manejos, libertinajes, excesos, tropelías, injurias, mentiras, además de las traiciones, quien por estas mismas razones, y después del hartazgo generalizado, llegará con el apoyo histórico a ocupar la silla presidencial, hoy se haya contaminado por su embrujo y como el pobre que nunca tuvo, hoy desborda de placeres; ha sido embrujado señor presidente y convertido en el más perverso de los seres humanos que hayan gobernado nuestro país después de Gustavo Díaz Ordaz .


Solo así se explica la necedad de querer enviar a los niños a las aulas, en medio de la 3ª ola de contagios por COVID-19.

¿Cuánto representa para Andrés Manuel la vida de un niño, de 10, de 100, de mil niños?.

Si partimos que desde su llegada al Gobierno de México, los despojó de sus guarderías, después de sus medicamentos contra el cáncer, y hoy en un acto que podría convertirse en un genocidio; enviarlos a las aulas, responsabilizando a los padres a través de una dispensa firmada. Es perverso y hasta desequilibrado.



! Cuánto le ha afectado sentarse en la ‘silla maldita’ señor presidente ¡. No solo se nubló su visión progresista, de transformación social y demócrata de México, además transformó el amor que en un momento aseguró tenerle a estas tierras y a su gente, hoy se ha vuelto odio a los niños, a los mexicanos, a la naturaleza, a la libertad, a la democracia, pero sobre todo a la humanidad. Es una vergüenza Señor presidente.


O dígame usted ¿cómo se explicaría que los módulos de vacunación COVID, se hayan convertido en ‘vertedero de vacas para el matadero’, por la desmedida aglomeración de personas, sin guardar la sana distancia, en pleno sol, o bajo la lluvia, en la inseguridad de la noche, sin alimentos y para colmo de males; con la desafortunada y perversa carencia del biológico?.

¿Es normal para usted señor presidente, que los jóvenes se infecten de COVID Delta en las filas para la vacunación? O la dispersión del virus a sus domicilios, la contaminación de espacios públicos, transporte, hogares y alimentos por los miles de jóvenes que se reúnen en un lugar determinado y reducido para ser inoculados?.


Al parecer si es así.


Y es que desde el inicio de la vacunación para jóvenes de entre 18 a 29 años, se redujeron los módulos, el tiempo de vacunación, y los espacios para esperar la vacuna. Y ocurrió que se desbordaron los ánimos, las ansias, la desesperación de no alcanzar biológico, y en algunos casos hasta la desmoralización, luego de saber que se aplicaron vacunas de aire o ‘patito’.

Los jóvenes vencieron para ser vacunados todo. Miedo, aburrimiento,

desesperación, al permanecer en fila hasta 24 horas en algunos casos. Y hoy todavía miles se encuentran decepcionados de su gobierno, quien les dijo que tiene la obligación de cuidarlos, protegerlos y dotarlos de las herramientas para su desarrollo.


Reaccione señor presidente y antes de que sea demasiado tarde, impida que se consume lo que podría ser el peor y más oscuro legado de un presidente de México para la humanidad.


Y antes de andar de cola de chango y de malinche, otorgarle a los mexicanos lo que por derecho y constitucionalmente merecen, el derecho a la salud aunque les siga quedando a deber el derecho a la seguridad.