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Turismo de papel: los 10.6 millones de visitantes que en Michoacán nadie vio. ¡Difícil, de creer!

  • Foto del escritor: Altorre
    Altorre
  • hace 23 horas
  • 2 Min. de lectura
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Morelia, Michoacán, 5 de enero de 2026.- El gobierno de Michoacán aseguró que durante 2025 el estado recibió 10 millones 635 mil 487 turistas y visitantes, una cifra que, de ser cierta, implicaría una afluencia promedio de 29 mil 137 personas diarias en territorio michoacano. El dato, sin embargo, se sostiene únicamente en estadísticas generadas por el propio gobierno estatal, sin respaldo de fuentes independientes, federales o académicas externas.

El anuncio fue realizado por la Secretaría de Turismo de Michoacán (Sectur), encabezada por Roberto Monroy García, durante una rueda de prensa con el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla. Según la versión oficial, la cifra representa un incremento de 5.6 por ciento respecto a 2024 y habría generado una derrama económica superior a los 15 mil 230 millones de pesos.

No obstante, el volumen reportado plantea serias dudas cuando se contrasta con la realidad que enfrenta el estado. Michoacán mantiene problemas persistentes de inseguridad, particularmente en carreteras, zonas urbanas y regiones clave como Zamora, Apatzingán, Morelia y la propia costa michoacana, consideradas —paradójicamente— como polos turísticos estratégicos.

Bajo ese contexto, surge una pregunta inevitable: ¿en qué destinos estuvieron diariamente más de 29 mil turistas? La entidad no cuenta con una infraestructura hotelera, carretera ni de servicios que permita absorber, de forma constante, un flujo de esa magnitud, menos aún en regiones donde la movilidad está condicionada por hechos de violencia, bloqueos, alertas de viaje y percepción de riesgo.

El gobierno sostiene que visitantes de 13 países, entre ellos Estados Unidos, Canadá, China, Japón, Alemania y Reino Unido, arribaron a “el alma de México”. Sin embargo, no se detallan estancias promedio, ocupación hotelera real, pernoctaciones verificables ni cruces de información con datos aeroportuarios, peajes carreteros o registros del INEGI, elementos básicos para validar una medición de esta escala.

Más aún, el propio desglose del transporte utilizado genera inconsistencias. El 50 por ciento de los visitantes habría llegado en automóvil particular y el 22 por ciento en autobús, lo que implicaría una presión visible y cotidiana sobre carreteras estatales y federales que no se reflejó en saturación vial, colapso de servicios ni ocupación plena sostenida en los principales destinos.

En los hechos, la narrativa oficial contrasta con reportes recurrentes de baja ocupación hotelera fuera de temporadas específicas, cancelaciones de eventos, afectaciones por inseguridad y una actividad turística concentrada en fines de semana largos y festividades puntuales, no en una afluencia diaria masiva.

Así, más que un “récord histórico”, las cifras difundidas por la Sectur parecen formar parte de una estrategia discursiva de promoción, donde el concepto de “turista y visitante” se amplía sin claridad metodológica, diluyendo la diferencia entre excursionistas locales, asistentes a eventos de un solo día y turismo con impacto económico real.

Mientras no existan datos auditables, metodologías públicas y cruces con fuentes externas, los más de 10.6 millones de visitantes seguirán siendo, para Michoacán, una cifra oficial difícil de ver, de medir y, sobre todo, de creer.

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